BUENOS AIRES.- "El que espera desespera" reza el refrán. No es el caso de Martín Palermo. El delantero de Boca llevaba hasta ayer, que marcó el tercer tanto ante Huracán, 953 minutos sin convertir, una cifra muy difícil de olvidar por el delantero "xeneize".

A pesar de que le dicen el "Loco", no hizo gala de su apodo. Esperó pacientemente y por fin tuvo su premio. Los de la platea y los de la popular pateaban todo lo que tenían a su alcance cada vez que desaprovechaba una chance. Todos querían que Palermo volviera a su viejo amor: el gol. Y así fue. El "Loco" superó la barrera de los 300 y lleva 301 goles convertidos en toda su carrera.

"Estoy muy contento. Es difícil cuando la pelota no entra, más que nada en esas jugadas que son claras. La primera chance que tuve fue de cabeza en el primer tiempo, después tuve otra de derecha, la del palo, la que me sacan sobre la línea. Si erraba la última, me iba de la cancha. Por suerte, uno es insistente y cabeza dura, y va siempre en busca de algo más", señaló el goleador.

Palermo había anotado su último tanto en la decimonovena fecha del Apertura contra Gimnasia. Pasaron 86 minutos contra el propio "Lobo", 90' con Godoy Cruz, All Boys, Vélez, San Lorenzo y Olimpo, 86' con Racing, 63' con Colón, Estudiantes y Lanús, 60' con Tigre y 82' con Huracán.

Lo bancó

En los últimos cuatro partidos, el entrenador Julio César Falcioni lo había reemplazado por Lucas Viatri en los segundos tiempos, algo que no ocurrió anoche, porque lo bancó hasta el final.

El "Loco" jugó su mejor encuentro en lo que va del certamen, estuvo más participativo en el juego.

"Agradezco a mis compañeros, al equipo, se hizo un juego agresivo por momentos y me buscaron de todas las maneras posibles", concluyó el goleador histórico de Boca. (Especial-NA)